Menos es más: Cómo puede la mejor gestión de recursos del agua mejorar la calidad y cantidad de su producción.

El agua es uno de los elementos más importantes para la vida en nuestro planeta. El cambio climático, la expansión urbana y la necesidad de alimentar a una población en aumento constante están afectando enormemente los recursos hídricos. Determinadas zonas se enfrentan a una inminente escasez de agua dulce y pronto el tener que pagar el agua se convertirá en una realidad en muchas regiones para poder minimizar el desperdicio de agua.
Por lo tanto se hace patente la fuerte relación entre agricultura y recursos hídricos, en particular en cultivos en zonas con bajas precipitaciones. El uso excesivo del agua para riego puede originar una escasez de agua y, en consecuencia, las prácticas de riego deben adaptarse. Pero para los agricultores, la escasez de agua no es el único problema que amenaza su producción agrícola.

Credits: Ugljesa TrkuljaEn ambos casos se causan daños a los cultivos debido a los cambios que producen en la calidad del suelo. El factor clave para el crecimiento sano de las plantas consiste en mantener los niveles adecuados de humedad del suelo, ya que esto afecta enormemente la fertilidad del terreno. Hasta hace muy poco, el agua era relativamente barata y fácilmente accesible en casi todas partes de Europa. Por lo tanto, para muchos agricultores se ha convertido en una práctica común el aplicar (a menudo innecesariamente) cantidades de agua cuando se observan signos de crecimiento inadecuado. Sin embargo, el hacer juicios sobre la humedad del suelo basándose solo en la observación de la planta es algo inexacto inherentemente, ya que se basa en las suposiciones del agricultor sobre niveles insuficientes de humedad del cultivo. Esta práctica normalmente conduce a un exceso de riego que pone en peligro la salud de los cultivos.

El exceso de riego puede provocar los siguientes efectos negativos:

  • las semillas no tengan suficiente aire para “respirar” de forma eficaz, dificultando así la germinación;
  • las raíces de la plantas no crezcan adecuadamente, nuevamente debido a la falta de oxígeno;
  • aumento de la superficie salina debido a la evaporación, lo cual afecta la fertilidad del suelo;
  • la creación de un ambiente favorable a las enfermedades;
  • el movimiento de los nutrientes y pesticidas desde la zona de las raíces al agua subterránea (lixiviación);
  • aumento de los costes del cultivo.

Por otra parte, es bien sabido que la falta de agua afecta la salud de la planta. Cuando el riego se realiza en los periodos adecuados durante el crecimiento, se puede preservar la alta calidad del cultivo y aumentar la producción prevista. Conocer cuando el cultivo necesita agua, y lo que es más importante, cuando no se debe regar es el primer paso para conseguir una producción sana y próspera y una gestión sostenible de los recursos. Además de mejorar la fertilidad del suelo, una buena gestión del riego puede ayudar a los agricultores a minimizar los costes de bombeo de agua; la clave consiste en mejorar la eficiencia del uso del agua en el cultivo.

“Usando menor cantidad de agua, los agricultores pueden conseguir la misma producción en calidad y cantidad, con la posibilidad de mejorarla potencialmente”.

Manteniendo el suelo fértil año tras año

El mantenimiento del nivel apropiado de la humedad del suelo y la prevención de la degradación de su fertilidad (a través de la lixiviación de nutrientes) supondrá un ahorro de energía, dinero y trabajo para el agricultor. Un suelo degradado necesitará tiempo e insumos adicionales, en forma de nutrientes, para devolverle su estado inicial, y esto puede tener un impacto negativo en la producción durante varios ciclos de cultivo.
La planificación del riego es una tarea compleja. Los recursos hídricos (que son limitados en muchos casos), la salinidad y la incertidumbre y variabilidad de lluvia son algunos de los parámetros medioambientales que necesitan tomarse en consideración para conseguir una gestión hídrica adecuada. Un esquema rutinario de riego sin la consideración adecuada de estos parámetros casi siempre originará un exceso de riego y desperdicio de agua y energía. Además, cada cultivo requiere una estrategia de riego distinta durante las diversas fases de crecimiento del cultivo.

Unas prácticas de riego adecuadas dan como resultado:

  • cosechas de alta calidad;
  • mantenimiento de la humedad del suelo a un nivel estable de modo que se minimice la posibilidad de enfermedades a la vez que disminuye también la atracción de plagas.
  • conservación de la energía;
  • conservación de agua;
  • aumento de la productividad agrícola.

Credits: Ugljesa Trkulja

Cómo puede ayudar APOLLO

Desde el momento de la siembra hasta la cosecha APOLLO ayudará a los agricultores a mejorar con facilidad la gestión del agua en su explotación.
APOLLO proporcionará de forma periódica información actualizada de asesoramiento sobre riego (Servicio de Planificación de Riego) junto con información meteorológica en mapas de interpretación con un solo vistazo. De forma más específica, APOLLO proporcionará información sobre programación de riego y dosificación junto con una predicción del tiempo.
Los agricultores podrán usar estos mapas para tomar decisiones más correctas, ahorrando energía y tiempo. El resultado esperado es obtener una producción de mayor calidad con menor consume de agua.

El Servicio de Planificación de Riego de APOLLO se ofrece a bajo coste para los agricultores. Puede usarse de forma conjunta con los servicios de Programación de la Cosecha y de Monitorización del Crecimiento del Cultivo. Los servicios de APOLLO se ofrecen de forma independiente, pero debido a la relación natural que existe entre labranza, riego y crecimiento del cultivo, el uso de los tres servicios juntos es perfecto.

La importancia de los servicios de datos de APOLLO también es muy valiosa para los consultores agrícolas, quienes mejorarán la calidad y fiabilidad de su asesoramiento a sus clientes.

Referencias/Fuentes:
1. Huang, B. and Scott NeSmith, D. (1999), “Soil aeration effects on root growth and activity”, Acta Hortic. 504, 41-52, DOI: 10.17660/ActaHortic.1999.504.3, https://doi.org/10.17660/ActaHortic.1999.504.3
2. Suat Irmak, Soil and Water Resources Engineer and Irrigation Engineering Specialist, Professor (2014), “Plant Growth and Yield as Affected by Wet Soil Conditions Due to Flooding or Over-Irrigation”, Nebraska extension, Institute of Agriculture and Natural Resources, University of Nebraska-Lincoln.
3. Growstone (2012), “The importance of aeration of soil”.
4. Bhishm Khanna, “What are the harmful effects of excessive irrigation?”, Preserve articles website.

Queremos dar las gracias a nuestro asesor científico D. Evangelos Anastasiou, Agrónomo, Universidad Agrícola de Atenas.

Créditos de fotografía: Uglješa Trkulja, UPOR